¿Adiestramiento etológico? No, conductista.

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Simplemente llámalo adiestramiento, o llámalo formación conductista que tiene un sentido más logrado, o llámalo con tu nombre en plan “Mariano Rajoy Horsemanship”, pero por piedad y conocimiento, no relacionéis el adiestramiento con la etología, y ahora explico el por qué. .

No quiero parecer más mayor de lo que soy, pero me toca decir que “en mis tiempos”, es decir, cuando era un estudiante en los años 80 en la Universidad de Parma, las diferencias, me atrevería a decir abismales y de carácter cultural e ideológico, entre la Etología y el Conductismo (comportamentismo), fueron objeto de examen, en el sentido en que si confundías la etología con el conductismo o asociabas adiestramiento a etología, te exponías al fracaso porque estas sustanciales diferencias entre ambas formaciones fueron ampliamente discutidas durante el curso de etología.

De hecho, durante el curso, se hacía también un informe histórico-sociológico del origen de estas dos disciplinas, antitéticas (contradictorias) en muchos aspectos. La primera, la etología, con origen cultural sobre todo en el norte de Europa, estaba interesada ​​en los fenómenos vinculados con el instinto. La segunda, el conductismo (comportamentismo), de origen norte americano, estaba interesada en la dimensión del aprendizaje (o lo “entendido” como tal). La primera, la etología, con un interés principalmente de molde naturalísta, a través de la etología de campaña (aunque posteriormente surgieron otras ramas de estudio como la etología de laboratorio la cual se basa, sin embargo, en un interés más fisiológico que etológico). La segunda, el conductismo, estrechamente cercana al laboratorio, interesada en someter a los animales en ambientes libres de cualquier variable no controlable (y me viene en este momento a la mente una fusta o una pista de entrenamiento ecuestre), en los que a través de una exposición controlada a estímulos, se estudia o se supone que se estudian los procesos de aprendizaje de los animales. La primera, la etología, afectada también por las ideologías totalitarias durante las dos guerras mundiales. La segunda, el conductismo, promotora de la sociedad perfecta y que posteriormente se movería hacia una dimensión ideológica neo-totalitarista.

Hoy en día, cuando se habla, por ejemplo, de la correcta aplicación de los refuerzos, se habla de la formación conductista, al igual que es más correcto también hablar de conductismo en la aplicación de técnicas de desensibilización, que nada tienen que ver con la etología. Así como cuando se premia a un caballo por elegir una forma o color dentro de un ambiente pobre, tanto desde el punto de vista social como ambiental, no se está haciendo etología cognitiva si no mero neo-conductismo.

Vamos, no es tan difícil profundizar y estudiar tomando conciencia de las sustanciales diferencias que existen entre estas distintas disciplinas. Si quieres, se trata también en este caso de una cuestión de ética, no solo de ética animal sino también de ética sobre como el conocimiento se transmite a las personas, para ayudarlas a mantener un pensamiento crítico e informado acerca de la formación que reciben. Y por último, no persigamos el conocimiento de naciones económicamente desarrolladas, porque a éstas les preocupa más saber cómo explotar de manera más eficaz, que el conocimiento de la animalidad.

Traducción español ofrecida por Gemma Català Thomas, estudiante Learning Animals.

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